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Tesalónica-Sofia: De cómo un viaje en tren directo se transforma en una aventura

20 de septiembre de 2016

Este par de coches griegos, muy buenos por cierto y de primera clase, iban a ser el tren directo Tesalónica-Sofia de este pasado domingo. La realidad, sin embargo, fue muy distinta haciendo bueno el comentario en Facebook de un interventor francés de TGV quien, tras viajar en ferrocarril por los Balcanes, escribía: "Nunca más desde ahora protestar por el ferrocarril en Francia". Huelga decir que lo que escribo en esta entrada del Blog resultará incluso divertido para los aficionados ferroviarios, pero no para los viajeros habituales de este medio de transporte. Y la aventura comenzó a las 06:55 de la mañana.

Un agitado viaje en el último tren Belgrado-Tesalónica

3 de septiembre de 2016

Esta noche he asistido a un entierro ferroviario, pero no de acompañante sino en el féretro del difunto. Y el difunto no era otro que el mugriento tren 335 "Hellas" Belgrado-Tesalónica, cuyo coche de literas de los Ferrocarriles de Macedonia, que se ve en la foto, ha sido mi albergue durante unas 10 horas. Ojalá renazca dentro de un año con la vía ya abierta. Veníamos de Zúrich en un tren bastante bueno con destino Belgrado, viaje que les hemos contado en esta anterior entrada del Blog. En Belgrado había que subir a un nuevo tren nocturno que sólo verlo en la estación daban ganas de salir corriendo. Los otros coches que siguen a ese estaban tan grafiteados y sucios por fuera que no reproducimos por pudor. Hasta Tesalónica, ya en Grecia, hemos recorrido de Norte a Sur Serbia y Macedonia para entrar luego en Grecia, Durante el viaje, de más de 14 horas, además de recorrer esos países, hemos sufrido 4 controles de policía y un transbordo en autobús porque el tren se queda en la frontera sur de Macedonia. Hemos tenido también que soportar a una maleducada tripulación macedonia en el coche de literas. Todo ello con más detalles y fotos en las líneas que siguen.

Zúrich-Belgrado en tren, un viaje como los de antaño (20h 53')

1 de septiembre de 2016

Este flamante coche de literas de los Ferrocarriles de Croacia me ha traído esta pasada noche desde Zúrich a Belgrado, en un viaje como los de antaño en tren: 20 horas y 53 minutos, con dos inversiones de marcha, seis cambios de locomotoras, tres acomplamientos o desacoplamientos de ramas y paso por el territorio de cinco administraciones ferroviarias: Suiza, Austria, Eslovenia, Croacia y Serbia. Y, por si no fuera poco, cambiar de coche dentro del mismo tren para completar el viaje. Todo un periplo ferroviario que dará envidia a más de uno, máxime si el material empleado en el viaje era de extraordinaria calidad.

Grecia: viaje a las ruinas del ferrocarril helénico

16 de agosto de 2016

Grecia es un país lleno de ruinas y vestigios de su rico pasado histórico. Desde la antigüedad paleolítica hasta el periodo otomano, todos sus habitantes han dejado la huella en el paisaje griego. Muchos de esos vestigios podemos admirarlos en sus ciudades y campos, pero también en los grandes museos occidentales, enriquecidos con todo lo que ingleses, franceses y otros ocupantes consiguieron sacar de una y otra forma en la época en la que estuvieron en su suelo. Ya en nuestros días, parece que su ferrocarril ha engrosado también la lista de las ruinas hasta tal punto de que ha acabado siendo vendido por tan sólo 45 millones de euros a los italianos, lo que de él queda tras el cierre de casi 900 km de red, unas deudas acumuladas de casi 800 millones de euros por ayudas irregulares y multitud de huelgas políticas de sus sindicatos ferroviarios que han sumido en el descrédito la fiabilidad de sus trenes como medio de transporte.

El ferrocarril protagonista de una huida desesperada (III): Belgrado, un día en el campamento de refugiados junto a la estación

6 de octubre de 2015

Día 5 de octubre. Estación de Belgrado -que aquí vemos en la foto tomada con las primeras luces de ese mismo día. Son las 9,15 de la noche y mientras espero un tren nocturno para Sofia, en Bulgaria, llega un tren que apenas se divisa en la semipenumbra que inunda a esa hora los andenes de la estación. Desde el lugar en el que estoy situado observo una fila interminable de refugiados que buscan la salida en dirección al gran campamento montado en dos parques aledaños. Me acerco al tren: sólo tiene tres coches y viene de Skopje, la capital de la República de Macedonia. Parece inverosímil que los centenares de personas que comienzan a desfilar por el andén hayan venido en un tren tan corto y, encima, sin iluminación en los coches. La policía serbia, que está allí, no les pide documentación. Sólo los dirige hacia el cercano campamento. Ese tren, en su camino hacia Belgrado, ha pasado por Presevo, en territorio serbio pero muy cerca de Macedonia. Allí hay más de 4.000 refugiados que han llegado en tren desde Grecia esperando otros trenes para arribar a Belgrado. Un éxodo interminable. Nosotros también hemos llegado a Belgrado pero desde Budapest, atravesando la cruel verja que Hungría ha construido en su frontera con Serbia. Todo el día de ayer hemos querido pasarlo en el propio campamento a donde ahora se dirigían esos fugitivos de las guerras y de la pobreza. Y éste es el relato de un día muy intenso.

El ferrocarril protagonista de una huida desesperada (II): De Budapest a Belgrado, atravesando una férrea frontera

4 de octubre de 2015

Frontera ferroviaria entre Hungría y Serbia, al sur de la localidad de Kelebia. La barrera metálica de 175 km tiene aquí una puerta. El tren se detiene. Se abre la puerta, bajo la atenta mirada de un grupo de militares húngaros, colocados en el camión que se ve a la izquierda. Pasado el tren, la puerta vuelve a cerrarse y entramos en territorio serbio. He podido vivir hoy en directo lo que tantas veces hemos leído estas semanas atrás en los periódicos y visto en las cadenas de televisión. Pero por mucha información previa que se tenga, verlo en el propio lugar impresiona mucho más. Esa valla metálica tiene concertinas de púas a ras de suelo y en la parte superior, Es infranqueable. Además, por el lado de Hungría, hay un ancho pasillo en el que se ha despejado toda la vegetación y por donde transitan unidades militares. No estamos en los años del Telón de acero que dividió a Europa durante décadas. Esta frontera es de la Unión Europea. No he podido por menos que recordar aquel otro muro divisorio que crucé varias veces en los años 60 del pasado siglo. Aquél sólo tenía un añadido más: la franja de terreno estaba también minada. De momento aquí no hemos llegado a tanto. Pero antes de pasar por ese punto hemos recorrido bastantes kilómetros en tren pues el viaje ha comenzado en la estación de Budapest-Keleti a las 10 de la mañana.

Split: el ocaso del ferrocarril en Dalmacia

6 de abril de 2015

Desde hace dos años venimos recorriendo la realidad del ferrocarril en Los Balcanes y, dentro de estos viajes, hemos estado en Croacia, contando aspectos interesantes de su red ferroviaria, las estaciones y la vida ciudadana. Faltaba en este país adentrarse en la costa de Dalmacia donde la red ferroviaria tiene un escaso desarrollo y se encuentra en estado casi agónico. Las únicas mejoras importantes han tenido lugar en la parte norte, en la línea de Rijeka, donde también estuvimos en julio de 2013. Por eso, en esta ocasión, hemos querido acercarnos al corazón de Dalmacia, la ciudad de Split, la segunda en población de Croacia, cuya conexión con Zagreb apenas es surcada por dos pares de trenes. Muy pobres tráficos registra, a pesar de pasados proyectos ​​que sólo se han materializado en la renovación parcial de vía. Y hasta allí hemos llegado de la mano de nuestro colega, el ingeniero bosnio Dusko Djuric, experto en el Ferrocarril de Los Balcanes, con quien hemos compartido recientemente un recorrido detallado por el Ferrocarril de Rumanía, fruto del cual ha sido un extenso artículo en el número de marzo de la revista ferroviaria especializada "Vía Libre"  que hemos firmado conjuntamente. Las líneas que siguen recogen su relato y fotografías de la ciudad y del ferrocarril que hasta allá llega.

Mala Rijeka: el viaducto ferroviario más alto de Europa

22 de agosto de 2014

Viaducto de Mala Rijeka en 1976. Libro sobre el FC Belgrado-Bar. (Cortesía del Museo del FC de Serbia)

El viaducto sobre el Mala Rijeka (“pequeño río”) en Montenegro es mucho más que un viaducto. Es la obra culminante de una línea ferroviaria singular por su belleza y por lo complejo y costoso de su construcción. Se encuentra en la línea Belgrado-Bar entre Serbia y Montenegro, línea internacional desde 2006 tras la independencia de Montenegro.

De nuevo en tren a Grecia

20 de abril de 2014

Primera salida del 334 Hellas Express de Salónica. La 120-017 remolca un litera y un 2ª macedonios, un mixto 1ª/2ª (vendido como 2ª) serbio y un 2ª griego. 10 de mayo de 2014. Foto: Vladimir (http://www.railserbia.net/forum/viewtopic.php?f=21&t=7132&start=40)


El 334, Hellas Express en Skopje. La 441-754 remolca la composición anteriormente citada. 10 de mayo de 2014. Foto: Vladimir (http://www.railserbia.net/forum/viewtopic.php?f=21&t=7132&start=40)


Primera salida del renacido 335 Hellas Express de Belgrado. La 444-017 remolca un litera y un 2ª macedonios y un mixto 1ª/2ª (vendido como 2ª) serbio. 9 de mayo de 2014. Foto: N, Nemes (https://www.facebook.com/pages/%C5%BDeleznice-Srbije-slike/337474419684640?fref=ts)


Estación de Salónica. Foto: User TheOnassis

Después de más de tres años de suspensión de las líneas ferroviarias internacionales griegas, el acuerdo de las compañías nacionales de Grecia, Bulgaria, Macedonia y Serbia, ha permitido poner en marcha, a partir del 9 de mayo, dos nuevos servicios internacionales Salónica-Sofia y Salónica-Skopje-Belgrado. Con los nuevos servicios vuelve a ser posible acceder por ferrocarril a Grecia por las fronteras macedonia y búlgara.

Servicios ferroviarios internacionales en la antigua Yugoslavia en 2014 (y II)

17 de marzo de 2014


Fachada Este de la estación de Belgrado. Foto: Miguel Ángel Matute. 2013

Continúa con este artículo el repaso a los servicios ferroviarios internacionales en la antigua Yugoslavia en 2014, centrados ahora en Serbia, Montenegro, Macedonia y Kosovo (territorio no reconocido por Serbia y otros países).


Servicios ferroviarios internacionales en la antigua Yugoslavia en 2014 (I)

2 de marzo de 2014

Panorámica de la estación de Zagreb. El tren es el Alpine Pearls con un coche directo de Zurich, otros de Villach y la propia capital croata. 27 de junio de 2013 

Este artículo es una descripción básica de los servicios internacionales que tienen por origen y destino los países de la extinta Yugoslavia: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro, Macedonia y Kosovo (territorio no reconocido por Serbia y por otros países), en un periodo iniciado especialmente en 2013, de severo recorte de servicios preexistentes y, en general, de una patente degradación de las prestaciones de la mayor parte de los trenes y sobre todo de la infraestructura, lo que redunda en servicios menos atractivos y competitivos. A pesar de ello aún es posible viajar por estos países en tren e incluso disfrutar de la experiencia inigualable de este modo de viajar, en un área llena de escenarios atractivos.


Belgrado: la "ciudad blanca" de Serbia

7 de octubre de 2013

Tras un viaje desde Budapest que quedó descrito en esta entrada anterior, llegó mi tren a la capital de Serbia, país que no pertenece a la Unión Europea y que, además, utiliza el alfabeto cirílico en su escritura. Es una ciudad populosa, cuyo nombre en serbio (Београд) significa "Ciudad Blanca". Al menos el edificio que aquí vemos -la Asamblea Nacional- está construido en piedra blanca. Ya hemos descrito, en esa entrada enlazada, los aspectos ferroviarios de la ciudad, con detalles de la estación central, de los trenes que en ella entran o salen y algunas otras cosas de interés de su pasado ferroviario. Pero ahora llega el momento de destacar aspectos interesantes de la ciudad y las curiosidades de su red tranviaria.

De Budapest a Belgrado: regreso al pasado ferroviario

17 de julio de 2013

No es ésta la locomotora del tren EuroCity que me trajo desde Budapest a Belgrado, pero podía haber sido perfectamente ya que en el recorrido la velocidad comercial que alcanzó nuestro vestusto tren no subió mucho de 40 km/h. Y es que cuando se sale de la Unión Europea hacia la zona de los Balcanes parece como si el ferrocarril se hubiese congelado en su historia mucho años atrás. Esa locomotora está en un sitio de honor en la estación de Belgrado, como corresponde a este soberbio ejemplar de la clase 11 de la antigua República Federal de Yugoslavia y se venera por los aficionados al ferrocarril en esta ciudad que, aunque pocos, también los hay.