London Bridge: la primera estación ferroviaria de Londres

8 de noviembre de 2013

Gran Bretaña fue la cuna del ferrocarril, pero no fue Londres el lugar donde comenzó ya que la primera línea, inaugurada el 15 de abril de 1830, unía las ciudades de Liverpool y Manchester. Cinco años antes el ingeniero inglés George Stephenson construyó una locomotora de vapor que arrastró varios vagones cargados con productos mineros y diligencias ocupadas por viajeros. Poco tiempo tardaría desde entonces en llegar el ferrocarril a Londres y fue el 14 de diciembre de 1836 cuando se abrió la estación de London Bridge, a la orilla del Támesis como cabecera de la línea entre Londres y Greenwich. Ayer he querido recordar aquellos tiempos iniciales del ferrocarril londinense yendo a la estación que lo vio nacer aquí, para trasladar estas imágenes y datos a los lectores del Blog. En la fotografía de arriba podemos ver la construcción inicial de la estación ya que se hizo en viaducto, como enseguida veremos. Detrás, los enormes edificios financieros y hoteleros construidos recientemente con la torre The Shard.

Paseando por las inmediaciones de la estación de Euston encontré esta estatua erigida a Robert Stephenson como reconocimiento a su decisiva aportación a la historia del ferrocarril. Robert fue el único hijo de George Stephenson y colaboró muy activamente en todos los proyectos de su padre hasta el punto de que no es posible entender la historia inicial del ferrocarril sin la estrecha colaboración de ambos.



Robert fue el ingeniero jefe del ferrocarril entre Londres y Birmingham, primera línea ferroviaria de larga distancia que penetró en Londres pero la estación de Euston no se abrió hasta 1837, siendo la segunda de la capìtal británica. Pero volvamos a la estación de London Bridge, no sin antes ilustrar la cronología de las estaciones terminales de Londres.


En este croquis tenemos el trazado de las líneas ferroviarias de acceso a Londres con la fecha en la que se abrieron al tráfico cada una de las 15 estaciones. Como vemos, la de London Bridge ocupa el primer lugar en orden cronológico. Hay que añadir que todas estas estaciones han sufrido considerables mejoras con el paso del tiempo y rehabilitaciones notables como la de St. Pancras, convertida en internacional el 6 de noviembre de 2007.



En este grabado histórico fechado en 1836 podemos ver cómo era el viaducto en la época inicial de la estación. Todos esos arcos se conservan actualmente, aunque algunos han sido ensanchados para permeabilizar las calles contiguas a la estación.



Y en este otro grabado, cuya fecha estaría situada entre 1908 y 1914, se ve la situación que ocupaba la estación de London Bridge (ángulo superior izquierdo) en el contexto de las nuevas líneas ferroviarias construidas hasta entonces. Ya se había construido la estación de Charing Cross por lo que parte de los trenes continuaban hacia ella atravesando el Támesis por un puente ferroviario. 30 años más tarde de la inauguración de London Bridge se pone en servicio la estación de Cannon Street lo que exigió la construcción de un nuevo puente ferroviario sobre el Támesis para que parte de los trenes de la London Bridge llegasen hasta esa nueva estación.

La estrecha calle que corre paralela a la estación -Tooley Street- tiene un tráfico enorme que ha ido ennegreciendo el ladrillo del viaducto con la contaminación.

Desde la época inicial de la construcción se le fueron adosando algunos edificios relacionados con la gestión del tráfico de la compañía ferroviaria Southeastern Railway como éste que vemos en las fotografías, tomadas en ambos sentidos de la calle.

Particular interés tiene el pub "The Shipwrights Arms", cuyo edificio es de 1884 y que vemos con más detalle en esta otra foto.



Por su estratégica situación junto a las oficinas de la compañía ferroviaria y de la zona de acceso a la estación, vivió y aún vive una densa historia relacionada con el ferrocarril.


Bajo las bóvedas primitivas se han construido modernas escaleras para facilitar el acceso tanto al nivel superior de la estación, donde están los andenes, como a la calle y a las dos líneas de metro que pasan por ahí: la Northern y la Jubilee. Por ello la estación está muy bien comunicada con otras zonas y estaciones ferroviarias londinenses.



Esta es la estación de metro de Northern situada bajo la ferroviaria de London Bridge. En otros lugares de los arcos del viaducto hay curiosas estatuas como éstas adosadas a lo que debió ser una de las puertas de acceso.



Otras de las zonas del viaducto están en peores condiciones pero en proceso de rehabilitación, ya que se están realizando obras de mejora de toda esa estación, a las que nos referiremos enseguida.


En la zona de andenes primitivos apenas queda nada de la configuración original excepto una de las vías en el lado izquierdo de la estación.



A comienzos de los años se efectuó una gran obra de ampliación de la estación en la cabecera de las vías terminales, del lado donde luego se ha construido la torre The Shard.




Estas ampliaciones han permitido que por la estación de London Bridge pasaran en 2012 casi 53 millones de viajeros. Pero las obras no concluyen aquí.

Dentro del Thameslink Programme se están ampliando los andenes hasta un total de 15, que se pondrán en servicio de forma progresiva desde el próximo año hasta 2018. En una vista aérea en la web de esas obras, la estación aparece notablemente ampliada como podemos ver en estos renders.




Junto a la ampliación de andenes se introducirán nuevos trenes lo que permitirá incrementar notablemente su frecuencia. En el enlace al Thameslink Programme se detallan todos los beneficios de la actuación.



Cuando visitaba ayer la estación me encontré en una de las puertas de acceso unos marinos de la Armada Real Británica pidiendo dinero a los viajeros. Les pregunté, en broma, si es que los recortes presupuestarios había dejado sin combustible a los buques. Pero no, ayer se celebraba en Londres y otras muchas ciudades británicas el Poppy Day (Día de la Amapola) en la que los militares de los tres ejércitos y muchos reservistas hacen cuestación en beneficio de la Royal British Legion. En todas las estaciones de metro y en las ferroviarias había soldados como éstos entregando una amapola a los donantes para prender en la solapa. Una curiosa costumbre ligada también al ferrocarril pues es en sus estaciones donde se hace la cuestación.

Londres es un lugar muy interesante para los aficionados al ferrocarril. Ese es el medio habitual de transporte de los londinenses desde su casa a su lugar de trabajo, ocio, etc. Gran parte de la almendra central de la ciudad está cerrada al transporte privado por lo que el uso de los medios públicos, especialmente tren y metro, se hace indispensable para viajar en una ciudad que supera ampliamente los 8 millones de habitantes.