Era hora bien temprana del pasado 25 de agosto cuando, tras terminar mi estancia en Munich, me disponía a tomar este TGV con destino París. No había mucha gente a esa hora en la estación central de esa ciudad pues cuando llegué para tomar el tren, aún no se había posicionado en el andén. Cuando finalmente llegó el TGV se encendió el indicador con la hora de salida y las paradas intermedias. El destino del viaje era la estación de París-Est por lo que durante 300 km circularía por el tramo en servicio de la línea de alta velocidad entre Bradecourt y París, cuya prolongación hasta Estrasburgo se encuentra en construcción.