Cuando se decidió en 1881 construir la estación central de Amsterdam en su actual emplazamiento, ganando terreno en las orillas del caudaloso IJ, hubieron de hincarse 8.687 pilotes de madera en las orillas de fango y arena del río para poder sostener todo el majestuoso edificio.
Esta es una de las muchas curiosidades que rodean a esta estación, situada entonces en la zona norte de la ciudad pero que, con el desarrollo urbano al otro lado del río, puede en el futuro quedar situada en el centro.
Mucho se discutió en aquellos años sobre si ese emplazamiento era el más idóneo porque, en opinión de los detractores de su construcción, afearía notablemente "la belleza y gloria de la capital". Sea como fuere, el arquitecto autor del proyecto, el holandés Pierre Cuypers, dotó a su edificio de un aspecto de gran palacio, con mezcla de estilos neogótico y neorrenacentista y con un porte similar al Rijksmuseum, otra de las obras del mismo autor.