18 de febrero de 2013

"Excelentísimos cadáveres"

Hace poco tuve ocasión de ver la sobrecogedora película del director italiano Francesco Rosi, que lleva el mismo título de esta entrada del Blog. En la primera escena, un juez -asesinado pocos minutos después- contempla enmudecido una galería de las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo donde los cadáveres están insepultos, colgados de las parades, con sus vestiduras. Mientras veía la película me vino a la memoria lo que vemos en la foto. La comparación puede parecer un poco dura si nos referimos a la impúdica presentación que tiene a veces el material ferroviario viejo, desperdigado por la geografía en el más absoluto estado de abandono. La fotografía de este "excelentísimo cadáver" -que hice en la estación de Villanueva del Río y Minas hace pocos años- presenta el estado en que se encuentra la locomotora 240-2081 de Renfe. Ignoro si aún seguirá allí y en ese mismo estado.





A veces el material es cedido a ayuntamientos que muestran un especial interés por situarlo en una plaza pública para disfrute de los ciudadanos. Pero la falta de mantenimiento y el vandalismo los dejan en penoso estado, como esta locomotora del antiguo "trenet" entre Alcoi y Gandía, que era apodado el "Xixarra". La locomotora, cuyo nombre es el de "Villalonga", se encuentra en una plaza de Alcoi cercana a la estación del ferrocarril. Creo que su estado actual es todavía más lamentable que cuando hice la foto.

En otros casos, el material ha corrido mejor suerte por el cuidado y restauración que ha efectuado el ayuntamiento, como es el caso de esta humilde locomotora 030 que está en unos jardines del municipio de San Fernando y que prestó servicio en la Azucarera jerezana.




Como estos ejemplos hay mucho material ferroviario obsoleto, parte del cual está abandonado o semiabandonado en todo el territorio español. Son vestigios de un pasado, de vehículos que -como en el caso de las locomotoras- un día remolcaron trenes a los largo y ancho de la geografía pero la llegada de nuevo material más moderno obligó a retirarlas. Bastantes han sido reducidos ya a chatarra. Sin embargo otros perviven de manera más honrosa: están en los museos ferroviarios.

En España tenemos estos museos dedicados al ferrocarril real:

- Museo del Ferrocarril de Madrid, emplazado en la antigua estación de Delicias.

- Museu del Ferrocarril de Catalunya, emplazado en la localidad de Vilanova i la Geltrú


- Museo do Ferrocarril de Galicia, en Monforte de Lemos



Existen también otras colecciones con el nombre de "Museo del Ferrocarril" que, en realidad, sólo cuentan con maquetas ferroviarias y diversos objetos relacionados con este medio de transporte, aunque todos ellos realizan una meritoria labor popularizando el ferrocarril.

Algunos de estos museos organizan periódicamente recorridos con el material que albergan que esté en estado de circular. Quizá el más conocido sea el "Tren de la Fresa" que en algunas épocas del año circula entre Madrid y Aranjuez, con material de época y locomotora de vapor si estuviera disponible. También el Museo de Azpeitia moviliza alguno de sus trenes en cortos recorridos. Pero son sólo pequeñas muestras del material que puede encontrarse en sus salas y vías, que hace ya tiempo dejaron de circular por ellas.


Visitando el Museo del Ferrocarril de Delicias, en Madrid, pude contemplar este excepcional ejemplar de la locomotora "Confederación", que llegó a alcanzar en pruebas los 150 km/h. A pesar de estar en condiciones de circular tras la reparación de que fue objeto en 2005, permanece muda en las vías del Museo. Un aficionado al ferrocarril que andaba por allá me comentó que no circula porque es "muy agresiva" con las vías. No debió serlo en los años que circuló por las vías entre Madrid e Irún, antes de que fuesen electrificadas.

En cualquier caso, está cuidada y admirada por los visitantes del Museo, junto al resto del material que hay allí estacionado.

No podemos decir lo mismo del estado en que se encuentra este tren en Castejón (Foto de Ferropedia)


Este curioso ejemplar, apodado "Platanito" por los colores de su librea, puede inscribirse en los orígenes de la alta velocidad en España. Es el prototipo de la serie 443 de Renfe, cuya velocidad máxima alcanzada en vías españolas fue de 206 km/h. Ahora descansa en las vías de Castejón de Ebro sin que los últimos esfuerzos para restaurarlo hayan dado resultado.

Las asociaciones de aficionados al ferrocarril están haciendo paralelamente una meritoria labor en la reconstrucción de material antiguo e incluso en la organización de recorridos con los trenes, una vez que vuelven a estar en condiciones de circular por las vías. Son destacables los esfuerzos, por ejemplo, de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid para restaurar una composición entera de un tren de los años 80 y poderla utilizar en recorridos turísticos. Esta foto recoge la presentación de uno de los coches de esa composición en la Jornada de Puertas Abiertas que tuvo lugar en el Museo del Ferrocarril de Delicias en el pasado mes de diciembre. Otros asociaciones españolas se han concentrado también en estos mismos esfuerzos y han logrado sacar a las vías composiciones que parecían estar olvidadas.


Este mismo fin de semana el tren completo de los años 80 ha realizado su primer viaje nocturno entre Madrid y Mora la Nueva lleno de viajeros que han podido disfrutar así de las camas y literas de este tren reconstruido. Una crónica completa del viaje con fotografías de la composición durante el viaje la inserta el Boletín electrónico de "Vía libre". También añado esta foto del perfil de Facebook de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid, como homenaje al trabajo realizado por ellos. Recoge el paso del tren por el viaducto de Duesaigües, en Tarragona.




Sin embargo, todos estos esfuerzos apenas tienen respaldo económico de las operadoras ferroviarias a las que perteneció el material y se basan en el trabajo desinteresado de sus asociados.


Cuando se ha viajado por diversos países europeos se puede comprobar el respeto que sienten por sus viejos trenes a los que ponen en las vías a la menor ocasión, incluso con la presencia de miles de aficionados y viajeros que quieren revivir pasadas experiencias. No importe el humo que echen las locomotoras porque lo que importa es vivir el momento. Quizá Alemania y Suiza son los países que más recorridos turísticos organizan con sus viejos trenes y locomotoras. Una de las fiestas más populares en ese sentido son los Dreikönigsfahrten organizados cada año en torno a la fiesta de la Epifanía por la Eisenbahnfreunde Zollernbahn de Alemania. En un recorrido en el que las vías se cruzan a distinto nivel en un punto, dos trenes remolcados por locomotoras de vapor, realizan sendos viajes. El momento culminante es cuando los trenes se van aproximando a la zona de cruce. Avanzan lentamente entre silbidos de las locomotoras que lanzan al aire bocanadas enormes de humo y vapor. Decenas de aficionados, con sus cámaras fotográficas recogen esos momentos para disfrutar luego visionándolos una y otra vez a lo largo del año.

Un vídeo completo de los recorridos de este año puede verse aquí. Viendo esta imagen y las que aparecen recogidas en las imágenes del vídeo me resulta todavía más incomprensible la actitud en España sobre estos trenes cuya muestra más estúpida fue la reciente protesta de los vecinos de las viviendas cercanas al Museo del Ferrocarril de Madrid porque el humo de la locomotora de vapor que se utiliza en el "Tren de la Fresa" les ocasionaba molestias. La estación de Delicias está allí mucho antes que sus casas y cuando las adquirieron ya sabían que al lado tenían un Museo ferroviario con frecuentes movimientos de material.

Curiosa incomprensión que se repite una y otra vez en nuestras ciudades reclamando el soterramiento de las vías ferroviarias, mientras aumentan los kilómetros de vías rápidas para el tráfico rodado en las poblaciones. España ha llegado a tener el mayor número de kilómetros de ferrocarril bajo tierra de toda Europa. No porque haya centenares de túneles para atravesar nuestra intrincada geografía sino porque ciudadanos y autoridades municipales se han empeñado en mandar los trenes bajo tierra. Quizá porque apenas los utilizan y prefieren seguir usando los coches para robarnos el oxígeno que respiramos.